Esto exige de algún modo, que los padres se interesen por aprender continuamente aquellas cosas que les permita a los pequeños desarrollar sus sentidos, destrezas motoras y cognitivas, ofreciéndoles la oportunidad de enriquecerse de su ambiente y favorecer su desarrollo desde los primeros meses de vida. Estos estímulos pueden ser a través de canciones, juegos, texturas, ejercicios, masajes, sonrisas y mucho afecto. Este abanico de posibilidades, les permite a los padres tomarse su tiempo para seleccionar de forma detallada cada actividad que se vaya a desarrollar, asegurándose que estén estructuradas conforme a las necesidades neurológicas de los pequeños con el fin de no sobre saturarlos ni exigirles metas que estén fuera de su alcance psicomotor.
El asesorarse de profesionales en el área de estimulación es fundamental para aprender y poder realizar los procesos adecuadamente, teniendo en cuenta que hay ejercicios y estímulos sencillos que se pueden realizar en casa conforme a la edad de cada niño.
Lo recomendable, es que cada sesión de estimulación se realice de dos a tres veces por semana máximo, con duración de 45 minutos cada una, si se realiza más tiempo, solo generará una sobre estimulación. Recuerda que la cantidad de tiempo no es lo que promueve el resultado del estímulo, sino es la eficacia de las actividades que se realicen.
Excelente publicación me será de mucho provecho para mí y para mis estudiantes
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